En el breve e intenso recorrido que llevo en el mundo del Coaching, en ocasiones me paro a preguntarme, ¿y esto del coaching, de verdad nos sirve para algo?
Como buena coach, es necesario cuestionarme lo que hago, no estaría bien que me dedicara a una profesión donde el eje del trabajo es el propio cuestionamiento del “cómo lo hago” para mirarnos desde otros puntos e innovar así con nuevas formas de hacer, si no pasara previamente por mi propio cuestionamiento.
Así es que en esos momentos de “parada técnica” me doy cuenta de que precisamente el coaching es la mejor herramienta para seguir adelante con las decisiones que tomamos.
O sea, que ya tenemos varios puntos importantes para considerar que el coaching es una gran herramienta de trabajo. Qué obtengo pues a través del proceso de coaching:
- en el proceso “me veo” a través de mi coach,
- me doy cuenta de lo que podría estar haciendo de otra manera que fuese más efectiva y me pueda dar mejores resultados ,
- tomo decisiones sobre cómo hacer y/o qué hacer,
Y ADEMÁS,
- mantengo la decisión y mantengo todas las acciones que me he fijado para ir cumpliendo con mi propio plan de acción. Es decir, genero el hábito y mi propio proceso de coaching ejerce de pepito grillo interno y me mantiene enfocada para no dar pie a posibles “despistes” u “olvidos”.

Vista de una manera muy rápida y resumida las ventajas del Coaching, acabo de responder a mi propia pregunta con la que iniciaba este post.
Cuantas veces nos damos cuenta de que tomada una decisión, algo se cruzó en el camino, y dejamos aquello para embarcarnos en una nueva historia. Y cuantas veces esa nueva historia, no es la que de verdad nos apasiona, pues sencillamente la hemos cogido porque la vida nos la trajo, “nos convenía” a pesar de no ser lo que queríamos y abandonamos el deseo real, el meditado, el sentido….porque esos, a pesar de ser los más queridos, sin embargo, también muchas veces requieren de más esfuerzo, de más convicción, de más cambios….y los cambios, no siempre son fáciles.
Nadie dijo que ir detrás de nuestros deseos fuera el camino más fácil, pero sí el más satisfactorio, sí el más gratificante, y desde luego, el que más nos dará en nuestro camino hacia la consecución de la felicidad.
Siento que hoy hablaré desde la emoción, así ocurren las cosas y por qué habría que oponerme a ello? No lo haré y seguiré fiel a mis instintos, haciendo caso a algunas personas que han tenido la oportunidad de conocerme, y desde luego han visto mi parte pública y también, mi parte ciega, y a quienes tengo que dar las gracias por darme a conocer esa parte de mí de la que no soy consciente y que gracias a la valentía de otros, se me hace presente.
Esos "otros" que dicho así queda tan impersonal son mis compañeros y amigos del Programa Superior de Coaching que inicié en el CEU en Octubre pasado. Personas con quienes he realizado un precioso viaje, pues con ellos he compartido todo tipo de momentos, de aprendizajes, de descubrimientos, de anécdotas y vivencias, análisis y cuestionamientos....pues aprender la profesión del Coach conlleva un profundo y extenso recorrido que sólo eres capaz de reconocer una vez terminado el viaje.
Aún así, he de decir que siento que hemos realizado el principio de este viaje, pues ser Coach se trata de "ser" o "no ser", es decir, ser coach se lleva dentro, se siente, lo sientes...y de todo ello no eramos tan conscientes al principio de esta andadura. Ahora, todos sabemos que tenemos unas grandes bases para arrancar seria y responsablemente en esta profesión, los cimientos están puestos, sin embargo, estoy segura de que ahora somos todos conscientes, de que la mejora es contínua, que ya no podemos ni queremos parar y seguiremos creciendo juntos, cada uno a su ritmo, desde sus propias idiosincrasias, pero siempre creciendo y mejorando.
Hemos experimentado desde mi punto de vista, el mejor coaching de equipos jamás vivenciado. Es el mejor ejemplo de cara a ejercer nuestro trabajo en el Coaching Ejecutivo. Empezamos siendo un grupo, diverso, dispar...compartíamos solo un objetivo, aprender la profesión del Coaching ejecutivo. Hoy sin embargo, somos un EQUIPO, pues hemos compartido misión y visión, valores, compromisos y plan de acción. Y el plan de acción está ya en marcha, pues todo lo demás lo hemos ido consiguiendo con el quehacer diario y como no, con la gran voluntad e interés que hemos puesto.

Hoy sabemos que ser coach conlleva una gran responsabilidad, y la asumimos, por eso, nuestra misión es nuestro compromiso, y es hacer de esta una profesión que avalada por AECOP, sea un referente en el mundo empresarial.
Y este es uno de los mayores compromisos que hemos asumido tras nuestro paso por las aulas del CEU San Pablo. Acompañar a las personas en el desarrollo de sus mejores potenciales para conseguir unos resultados que les aporten su propia satisfacción y la consecución de lo que cada uno escoge como "éxito", es un gran trabajo que me gusta
realizar, y que deseo aportar al mundo empresarial, pues la empresa no es más que un conjunto de personas, poniendo a disposición de la organización sus mejores habilidades y conocimientos. Sin personas, no habría empresas!!

Cada día algo nuevo….las pequeñas cosas son aquellas con las que realmente disfrutamos y de las que de verdad aprendemos. Hoy ha sido una sencilla charla telefónica que de repente conecta con todo aquello que pienso, observo, veo, analizo y siento a lo largo de los días y surge de nuevo la conversación que me embriaga, embriaga a su vez a mi interlocutora y nos vemos enzarzadas ambas dos en un vaivén de contraste de opiniones y sensaciones.
Mi amiga July es de aquellas personas que pone pasión en todo lo que hace y dice, pues hablar con ella es una delicia que te llena de vitalidad, y en casos así, el contagio está asegurado. En un contraste de opiniones de coach a coach, en el que ha habido un intercambio de bibliografía recomendable para estos momentos que ambas dos vivimos cada una en su propio camino, ha surgido el tema sobre el coaching, era inevitable. Y claro, para aquellos que nos dedicamos a este mundo que tanto nos apasiona, el coaching no es una mera profesión, es un modo de vida y en ese modo de vida descubres que en cada época, tener tu propio proceso de coaching se convierte en fundamental y necesario para continuar tomando decisiones y seguir haciendo camino.

Tal como evoluciona la vida, evolucionamos las personas…, como nos dice Luis Huete en su libro que ya sugerí en mi anterior post, “Construye tu Sueño”, “cuanto mayor es el talento, más son las posibilidades de hacer de los retos de la vida una fuente de vivencias interesantes….El talento de las personas pierde valor con el tiempo…una persona que no invierta en la mejora de su talento, de sus activos inmateriales, es como una empresa que no amortiza. En el caso de la empresa, sus beneficios serán engañosos: en el de la persona, sus ingresos actuales serían poco sostenibles y, por tanto, igualmente falsos. La razón es la misma., En pocos años, esos activos, los de la empresa o los de la persona, perderán valor y serán incapaces de producir los beneficios o los ingresos actuales, según sea el caso. La medida de la calidad de los talentos personales está en el valor de los mismos en el mercado. Y ahí, en el mercado, el valor de los activos se pone en el contexto de lo que otros ofrecen y de lo que los clientes valoran.”
Por ello, el hecho de reinventarte, de crear nuevos servicios para ofrecer a las empresas, con un valor añadido que te diferencie en el mercado…provoca que cada día necesites buscar tu dirección y saber que estás en el rumbo que deseas. Dispersarte o perder el foco, en ocasiones puede ser muy fácil, es tan fácil como mirar hacia otro lado.
Y esto que nos ocurre a las personas con tanta facilidad, también le ocurre a las empresas, pues el día a día y las urgencias se interponen en el seguimiento de la Misión y Visión, y en la consecución de unos objetivos sin perder de vista los valores de la empresa. Y ahí es cuando entra la necesidad de un proceso de coaching.
El coaching te enfoca, te mantiene en el camino, te hace ver no sólo tu mapa como empresa sino, todo el territorio donde está todo el orden social y empresarial, para escoger la alternativa más adecuada, alineando así valores con objetivo.
Toda empresa, y más en estos momentos que atravesamos, necesita tener su propio coach y así llevar toda la energía de la empresa hacia el objetivo siguiendo el rumbo que más conviene a toda la compañía. Ahora más que nunca necesitamos cohesión en las empresas, ideas claras, un alto grado de comunicación, equipo y sobre todo un alto grado de autoliderazgo. El líder es importante para desarrollar proyectos, el líder es el motor, es la persona que proporciona creencias sanas que dan a la gente de su equipo alas para progresar, sin embargo, cada una de las personas que formamos parte de una empresa, de un equipo, necesitamos tener nuestra propia capacidad de autoliderarnos, de trabajar con el equipo desempeñando nuestro rol y nuestras funciones coordinado con el resto de roles, funciones y objetivo que hay en la empresa. Así es como mantenemos el foco.
Si el talento se une y tiene la capacidad de autoliderarse, el éxito está asegurado…y para ello, como ya nos dijo Stepehn Covey, tenemos que invertir en nosotros mismos, en nuestra empresas y afilar el hacha constantemente para que no nos pille la situación desprevenidos y podamos hacer frente a cualquier imprevisto.
El oleaje de la vida está lleno de imprevistos, y de nosotros depende estar más o menos preparados para surfear con cada ola que nos llega. Dotemos a las empresas de unas potentes tablas de surf, hechas con los mejores materiales y diseñadas con la última teconología.
Nosotros, los profesionales del coaching, somos los responsables de dotar de esta calidad al mercado. A mejor materia prima, mejores resultados, y a mejor tiempo de cocción, mejores resultados.
Prueba de ello es la última generación de coaches que en 2 semanas saldrá al mercado del programa CEU, compañeros desde octubre hasta hoy, con quienes he compartido grandes momentos y una evolución marcada por el gran talento que hay en el aula y fuera de ella. A mis colegas del CEU cuya última creación ha sido el Club de Coaching, mi más sincera enhorabuena y mi gratitud por formar parte de un colectivo dotado de tanta conciencia hacia la calidad, humana y profesional.
Este es, desde mi punto de vista, el verdadero talento de las personas!! Surféa con nosotros!

El entorno que creamos, aquel en el que vivimos, en el que discurre nuestro día a día, se convierte en nuestro propio alimento.
Como nos dice Luís Huete en su libro “Construye tu Sueño”, el respeto hacia el medio ambiente emocional es básico para alimentar necesidades emocionales nuestras y de aquellos con quienes vivimos y nos relacionamos.
En estos momentos donde la palabra “CRISIS” inunda nuestras conversaciones, aún no somos conscientes de que aquello de lo que hablo, el tono que utilizo, las palabras con las que me comunico, hacia el exterior y principalmente hacia mí…dejará la huella impresa sobre mi persona y sobre las personas con las que me comunico y relaciono. Últimamente, tal como salgo a la calle, suelo encontrarme con personas que rápidamente entran en la conversación crisis desde la base “las cosas tienen que cambiar o llegaremos a tocar fondo”. Y en ese momento, me viene la pregunta “¿Y tú que haces para cambiarlo?”.
Estamos en un momento en el que todos somos responsables, responsables de cómo nos ha ido, responsables del punto al que hemos llegado, responsables de nuestras empresas y su gestión, responsables de nuestras vidas. Dejar las cosas al azar, en manos de Gobiernos, o en manos de un ente externo, llámese Obama o G20, es quitarnos responsabilidades de encima y quedarnos esperando a “que algo ocurra”.
Y digo yo ¿cómo sería si cada uno nos responsabilizásemos de este momento?¿cómo sería si en lugar de esperar a que algo ocurra tomase yo las riendas y reinventase mi negocio, mi puesto, mi currículum, mi formación…? ¿Cómo sería si intentáramos cambiar aquello sobre lo que tenemos influencia y responsabilidad? En coaching hablaríamos de empezar a actuar en nuestro círculo de influencia, algo tan cercano y que nisiquiera a veces, vemos.
Para empezar, puede que el discurso fuera más positivo, pues tan sólo por el mero hecho de estar “creando” algo distinto, nos dá la posibilidad de ver alternativas, entornos distintos, nuevas posibilidades, un pensamiento distinto=una sensación distinta…..Es momento de llevar a la práctica y aplicar el “pensamiento lateral” de De Bono y dejar de teorizar, seamos creativos, pensemos en alternativas, situaciones distintas, entornos distintos.... Las aulas están llenas de teorías, los seminarios llenos de soluciones similares a las ya utilizadas en el pasado y que se pretenden aplicar en un entorno que ha cambiado, estamos cansados de escuchar el mismo discurso al que sólo le hemos cambiado el título: "soluciones ante la crisis" y similares…. pero ha llegado el momento de reinventarnos!
En palabras de Huete “todos corremos el peligro de crear un proceso sistémico de voces-respuestas que se retroalimente en sentido negativo”. Por eso, en momentos en los que nos encontramos con personas con un discurso distinto, con un discurso en positivo, con miras hacia un futuro distinto, con energía, con pasión hacia su trabajo, hacia su vida, hacia la vida y con ganas de seguir mirando hacia nuevas formas de hacer las cosas,….nos engancha, nos embriaga!! La motivación engancha, tiene magia y la capacidad de motivación la tenemos todos y cada uno de nosotros, es sólo cuestión de querer darnos cuenta y de querer sacarla para compartirla. Qué bueno sería que todos pusiéramos a disposición de nuestra sociedad el pensamiento colectivo en positivo.
En el siglo pasado hablamos mucho sobre Innovación tecnológica. Fue el gran motor del siglo XX…sigamos hablando de innovación en este nuevo siglo XXI, de una innovación distinta: innovación en la gestión, innovación en la forma de hacer negocio, de hacer empresa, innovación en la manera de gestionarnos a nosotros mismos, innovación en la manera de relacionarnos, innovación en la manera de mirarnos!!
Este es el siglo de las personas, del Talento, nunca mejor dicho, del Capital Humano con mayúsculas…Es el siglo de las Personas con todo lo que ello implica...
No tengo mejor final para este post que el que leí el jueves en la contraportada de la Razón, en una entrevista que le hacían a mi entrañable y querido amigo, Josep Vicent en la presentación de su nuevo disco, “Live Emotions” donde a la pregunta “¿Cuál podría será la sinfonía de esta crisis que vivimos?”, Josep contestaba “Elegiría la Sinfonía del Nuevo Mundo, de Dvorák. Es lo que viene ¿no?”
